Oscuridad. Frío húmedo y penetrante. Plop... ... ... Plop... ... ... Plop "No veo nada...¿Dónde estoy? Hace frío...". De pronto se vislumbró una tenue luz rojiza que parecía salir de lo que se suponía debía de ser el suelo de aquel vacío en el que se encontraba. Elora se dio cuenta de la cantidad de baho que salía de su boca al respirar y tomó conciencia de que realmente hacía mucho frío. Un escalofrío recorrió su cuerpo de arriba abajo. Se encogió y se rodeó con sus propios brazos sin dejar de observar aquel resplandor que poco a poco parecía brillar más. Plop...¿Qué era aquel sonido? Parecía agua al caer en un pozo. Pero no alcanzaba a ver más allá de sus propias manos y aquella luz que iba adquiriendo la forma de una llama. Estaba desorientada y empezó a sentirse somnolienta, aquejada de un frío penetrante, decidió sentarse. Fue entonces cuando la llama que tenía delante de ella y que había permanecido apenas inmutable se convirtió de pronto en una lengua de fuego con una violencia increíble. Elora no alcanzaba a razonar, no le apetecía. Miró embelesada esa mutación de la llama, su mirada se quedó fijada en ella. Soledad de repente. Vacío interior. Dolor en el pecho. Una punzada aguda e interminable se instaló en su pecho, oprimiéndole el corazón y cortando su respiración. Se quedó inmóvil. Pero el dolor no cesaba, y la sensación de soledad tampoco. "Socorro" pensó. Jadeaba, su respiración era arrítmica. Se ahogaba. "Socorro". Pero no se le nublaba la vista, no perdía el sentido. Y miró la llama con expresión suplicante, cuando de la misma surgió un hombre ataviado con ricos ropajes de cuero y piel negra. Blanca tez y moreno el cabello. Alto, fuerte pero estilizado. Altivo y orgulloso, se acercó con paso firme hacia Elora que no cesaba de jadear y que le miraba con expresión inquisitiva.
-Dime pequeña, ¿qué te ocurre?
-Dime pequeña, ¿qué te ocurre?

No hay comentarios:
Publicar un comentario