uix... creo que más que una foto ha quedado como un tapiz...

>_< nu he podido evitarlo...M encanta!!! ^o^

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Quéh ejto qué ej?????

Bueno, bueno... esta vez, como podréis ver, este blog va camino de convertirse en una de mis tantas realidades paralelas x3
Nada, una puerta a lo Doraemon, ( espero que con más estilo y no a lo cutre rosa ¬¬') hacia mundos... generalmente oscuros y surrealistas...con un "toquecillo pequeño" de sarcasmo elevado a la enésima poténcia xD wuaaaajajajajajajajaja

4/5/08

Penumbra y sueños III

Él estaba allí. Le clavaba sus penetrantes ojos grises y como cuchillos de hielo que se hundían en su corazón. La respiración de Elora seguía siendo irregular, jadeante, le empezaban a correr por la frente pequeñas gotas de sudor frío que se concentraban en su piel como si se tratase de rocío matinal para caer por sus sienes y rodar por su cuello. Se había llevado la mano derecha al corazón en un gesto reflejo ante las agudas punzadas que aún se sucedían. Pero lo peor era esa sensación de asfixia y soledad. Intentó articular palabra:

-Qui... quién.. eres...?

Por respuesta recibió una mueca desdeñosa de aquél siniestro personaje que se mantenía ante ella impasible, después de que le preguntara a ella qué le ocurría. El personaje no había abierto de nuevo la boca. Sólo observaba, y su mueca denotaba una cierta turbación. Quizás pensó que ella, tan frágil, pálida y jadeante, alzaría un grito suplicante de auxilio, pero se encontró que en vez de eso Elora se había atrevido a interpelarle. Respiraba con dificultad y el dolor no desaparecía, pero sus ojos reflejaban orgullo, casi podría decirse que furia. Ante semejante muchacha que se había atrevido a demandarle a él, príncipe de las tinieblas, su identidad, éste al final se decidió a hablar.

-¿No me reconoces?-dijo el sujeto en un tono siseante.-No puedo creerme que no me recuerdes, después de tantas cosas que hicimos juntos... Busca en tu interior pequeña, busca. Verás como pronto recuerdas.

Y soltando una risotada se desvanció confundiéndose en la oscuridad poco a poco, hasta que no fueron visibles más que sus penetrantes ojos, que centellearon y desaparecieron súbitamente. Ella se quedó allí, en la nada y se sintió desfallecer.

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